viernes, junio 02, 2006

Colección de cancioneros

Un buen lugar para aprender música tradicional de la península ibérica es la tremenda página de mi amigo Wenceslao Calonge. Precisamente a él le conocí en estos avatares de la música tradicional que tanto nos apasiona.
Wenceslao más un grupo de colaboradores con mucha paciencia se dedican a transcribir a midi varios cancioneros del folklore peninsular.
Entre ellos se pueden destacar el de Agapito Marazuela, el de Federico Olmeda, Kurt Schindler, Eduardo Martinez Torner, etc.
No estan completos todos, pero podemos encontrar cientos de melodias en este formato midi, que luego podremos utilizar con nuestros editores de partituras y arreglar con instrumentarium Orff, para su posterior desarrollo en las clases.
La verdad que esta página además, cada cierto tiempo se renueva, con algún cancionero inédito o bastante original, lo cual, la hace una referencia, para cualquier estudioso y aficionado a las músicas de raiz de este país.



Agapito Marazuela (1977)

5 comentarios:

Humbertus dijo...

Recomiendo especialmente los estudios musicológicos que han realizado sobre los cancioneros españoles la Sociedad Española de Musicología (SEDEM) y el Anuario Musical (CSIC). De lo que se trata es de entenderlos y saber su origen y evolución.
Para ello destaco las publicaciones de Lothar Siemens Hernández, Maximiliano Trapero, Ramón Pelinski, Marius Schneider, A. Gómez, M. Berlanga, M. Querol ... que presentan un estudio con fundamento relacionando la etnomusicología y la musicología.

Javier dijo...

Los cancioneros tradicionales son recopilaciones de temas tradicionales, hechos con el empeño de unos pocos folkloristas por no perder la tradición oral de un país. No creo que se trate de nada en concreto como dices en tus comentarios. Muchas veces los musicólogos y etnomusicólogos, no hacen nada más que llenar "papers"(como ellos mismos llaman) pero en los círculos academicistas, los folkloristas y los cancioneros, muchas veces han sido marginados y estudiados desde un punto de vista de superioridad. Yo me quedo con las melodías,y con la fuente que proporcionan de sabiduría popular.

Humbertus dijo...

Querido Javier,

Yo creo que la cuestión no es hacer "paper" sino de tener unos buenos criterios a la hora de recoger la tradición oral y como llevarla al papel (transcripción). Eso implica tener a la mano diversos métodos para transcribir y saber que opciones tomar. Por ejemplo, como ha evolucionado la melodía con el tiempo,como se trata la modalidad o si ha evolucionado hacia la tonalidad, de donde proviene (existe alguna "melodía madre"), que diferencias existen entre generaciones y sobre todo bajo que circunstancias se interpreta esa melodía (para qué, donde, porqué, cuando...). Yo creo que la nueva etnomusicología no margina a los folcloristas. Como musicólogo siempre pienso que hay que conocer todas las fuentes y después realizar un estudio crítico (pero nunca hay que dejar de lado a ciertos individuos por ser folcloristas).
Las publicaciones de Cámara de Landa o Francisco Cruces son un buen ejemplo.
Un profesor de etnomusicología que tuve en EEUU me decía siempre que "lo poco que sabemos, lo sabemos entre todos". Nadie tiene la verdad absoluta ni está por encima de otros por tener un título. Yo conozco ha mucha gente que no tiene título ninguno y le dan mil vueltas a otros que si tienen título...

Javier dijo...

Hola Humbertus.
La verdad que asi deberia ser el asunto. Pero como una vez lei en un articulo sobre estos temas casi el 100% de los etnomusicologos piensan que son el 2% que saben la verdad determinado tipo de musica.
Fuera de bromas, para mi los cancioneros y sus transcripciones son un punto de partida para hacer musica,al igual que las grabaciones de campo.El estudio profundo, de una manera u otra, es interesantisimo y como bien dices, deberia estar formado, entre todos.
Un saludo

Wenceslao Martinez Calonge dijo...

Hola Javier y Humbertus:
yo creo que los cancioneros son uno de los puntos de partida para la practica (perdon por la falta de acentos) y no deben nunca ser tomados como La Revelacion o como el fin de todo estudio. Cuando me propuse hacer la pagina pretendia, entre otras cosas, mostrar que el repertorio "coros y danzas/ranchos" o la moda "celtoide" (un sucedaneo del nacionalismo musical decimononico en pantuflas) se olvidan voluntariamente de todo lo que no es vistoso en un escenario. Esas señoras con ojos saltones y bocio de las fotos antiguas son nuestras tatarabuelas y ademas tienen la cabeza empapada de cristianismo. Pareceria que tanto el enfoque "coros" como el "celtoide" se avergüenzan de ello. (Tambien esta el enfoque "buen proletariado rural" que se olvida de todo lo que "apesta a cristiano" como diria Celaya).
Aunque abordar estas musicas "populares" como un dominio cerrado e inmovil en un tiempo mitificado sea un error, tambien me parece que abordarlas estrictamente como un objeto de estudio museistico no resulta nada divertido, aunque sea imprescindible.
Los ficheros MIDI pretenden que esas melodias dormidas tengan la maxima visibilidad posible para que cada uno haga con ellas lo que quiera, desde engendros New age a recreaciones veristas. Creo que deberian ser tomadas como los "standards" de jazz. Se huye voluntariamente del dogmatismo: aunque mas de la mitad de las melodias son presentadas como una simple linea melodica, cometo pequeñas travesuras como añadir ritmos brasileños o arabes y espero que quienes consultan la pagina entiendan lo que se pretende.

Deliberadamente y por falta de tiempo, se huye de presentar completos los cancioneros: el que este verdaderamente interesado encontrara el cancionero que le interese y tampoco se trata de arruinar el sector editorial.

Otra de las finalidades era poner en paralelo repertorios y motivos emparentados para que quienes proclaman "en mi pueblo son mas tiernas" se lo piensen dos veces. Esta falta de vision global es un rasgo muy habitual de quienes practican estas musicas.

Hay algo mas sobre la decision de presentar en catalan en lugar de en ingles, castellano o portugues, pero eso es otra historia.

Saludos desde Paris con un teclado inapropiado,
Wenceslao Martinez Calonge